El Quinto jinete, la Estupidez. Parte 1: los terraplanistas
- 9 oct 2020
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En el Apocalipsis de San Juan aparecen las figuras alegóricas de cuatro caballos en alusión a los cuatro sellos liberados por Jesús: La Conquista, la Guerra, el Hambre y la Muerte. Aún quedan tres por liberar. Pues bien, uno de ellos ya se ha liberado: la Estupidez. Un sello que ya venía resquebrajándose a lo largo del Siglo XX con los movimientos antivacunas, los creacionistas, los terraplanistas, los cazadores de Pie Grande, y grupos pseudointelectuales que bajo la teoría de la conspiración obtienen respuestas a todos los problemas tanto humanos como cósmicos. La actual pandemia del Covid-19 los ha reunido a todos generando otra epidemia, no vírica, sino epistemológica.
Empecemos en esta serie de la estupidez por los terraplanistas cuyos razonamientos falaces no tienen desperdicio. Este singular grupo sostiene que la tierra es plana, de la misma manera que se pensaba en la Antigüedad y en la Edad Media porque así lo sostenían grandes autores como Aristóteles, Ptolomeo y la Santa Iglesia amparándose en la Biblia. Los actuales neoterraplanistas defienden sus argumentos con más ilusión que razón. Para ello, organizan congresos internacionales desde noviembre del 2018 (Carolina del Norte, EEUU). En Argentina se celebró el año pasado para justificar su modelo cosmogónico y para alertarnos que se está tejiendo una gran conspiración para mantenernos engañados. Sus principales argumentos serían:
No hay curvatura visible en el horizonte. La curvatura que se observa desde los aviones es producido por la distorsión óptica de las ventanillas. Según estos personajes, el horizonte siempre se eleva a la altura de los ojos refutando de esta manera la curvatura del planeta. En el Siglo XVI, cuando ya se había dado la vuelta al planeta en barco, se contra argumentaba a los terraplanistas de aquel entonces, con la simple observación a pie de puerto, comprobando que lo primero que se visualiza cuando llega un barco es la parte superior, probando de manera visual la curvatura del planeta;
La teoría de la gravedad y la teoría de la relatividad de Einstein son falsas. Para ello recurren a la observación del nivel de todos los mares lo que explicaría que la tierra es plana. Sin embargo se olvidan del efecto de las mareas en concordancia directa de la luna. Y en lo referente a la teoría de la relatividad, dejan de lado la energía de las centrales nucleares así como la potencia de una bomba nuclear de fisión o de fusión, donde, en el caso de las bombas de fusión parte de la masa se transforma en energía tal como indica la ecuación E=m.c2. Suponemos que a partir de estos supuestos epistemológicos seguirán en el empeño hercúleo de demostrar la existencia del éter;
Todo es culpa de una gran conspiración desde organismos como la NASA y demás agencias espaciales. Para los terraplanistas, no existen los satélites, el ser humano jamás estuvo en la luna, y todas las imágenes que ofrece la NASA son todas falsas. Sin embargo, los terraplanistas no aportan ninguna prueba para demostrar dicha conspiración, ni la falsedad de los satélites ni de las imágenes de la NASA. Y es aquí donde aparece la fe en la creencia terraplanista, ya que es un dogma a partir del cual podemos creer hasta en la existencia del ratoncito Pérez;
La explicación que ofrecen para explicar los ciclos terrestres es de lo más insólita, pues como la tierra está quieta, se mueven los astros en torno a la tierra. El sol lo hace en forma de ocho, y la explicación de por qué hace más calor en verano que en invierno, es obvia. El sol está más cerca, pero, ¿más cerca con respecto al hemisferio norte, o el hemisferio sur?. Ante estos argumentos no hay mucha discusión. Ya la hubo con los primeros astrónomos renacentistas para explicar el movimiento retrógrado de los planetas. ¿O cómo podemos explicar que en el hemisferio sur vemos al revés el cielo estelar?, ¿o acaso la esfera celeste será dos pinturas del Gran Creador?;
Todos los planetas son planos, ya que si nuestro planeta es plano, la conclusión tiene que ser que todos los planetas sean planos. La lógica es tan abrumadora que al propio Aristóteles se le hubiera caído todo el pelo al conocerla. A esta falacia se la conoce como la falacia inductiva que quiere decir, que a partir de una observación, en este caso, nuestro planeta, no puedo inferir que todos sean de la misma manera. Pero los terraplanistas consideran que como las mismas leyes rigen en todo el universo, y por tanto, la tierra es plana, sí o sí, todos los planetas tienen que ser planos.
Lo interesante de estas ideas esbozadas por los terraplanistas es que vivimos en un mundo en base a unas Sagradas Escrituras y tan verdad es que la tierra es plana como que nuestros primeros ancestros fueron Adán y Eva. Personalmente me surgen muchas preguntas de cómo es posible que en pleno Siglo XXI estemos con debates medievales como el sexo de los ángeles, que dicho sea de paso, me parece más interesante que si la tierra es plana o esférica. Por lo menos, estaríamos hablando de sexo, aunque de una manera solapada.
Los terraplanistas son, hoy en día, todo un reto para comprender la estupidez humana, un rasgo que difícilmente lo encontraremos en otras especies, pero que en el ser humano se está expandiendo como una pandemia a través del youtube, Facebook y otras redes sociales al dicho divino de “Dios los crea y ellos se juntan”.























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